22 DE ABRIL: DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA

                                                                                                                                                      Por Paula Castellano – Amiga de ED

                                                                                                                                                                                                   22/04/21  

LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACION CIUDADANA                                                                                                                                         

Hoy 22 de abril se conmemora el Día Mundial de la Tierra, efeméride que tiene su origen en EEUU donde, un día como hoy de 1970 miles de personas se agrupaban para defender a la Madre Tierra y para reclamar por la naturaleza y sus cuidados. Esta iniciativa tuvo lugar gracias al  senador estadounidense Gaylord Nelson quien era, a su vez, un activista ambiental.

Universidades, escuelas, comunidades, organizaciones sociales y particulares salieron a las calles con el objetivo de crear una conciencia colectiva sobre las problemáticas ambientales y sus consecuencias. 

Las manifestaciones y la presión social lograron su cometido: ese mismo año en Estados Unidos se creó la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency). No solo eso, sino que también se proclamaron una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

Hoy, 22 de Abril de 2021, en medio de una pandemia que viene sacudiendo al mundo entero hace ya más de un año, acompañada de una crisis sanitaria global, no creemos que esta sea una conmemoración más. 

Nos hemos acostumbrado a perseguir las consecuencias de los problemas y a olvidarnos de atacar sus causas. Esto se puede ver claramente hoy en día donde, hasta ahora, poco se sabe del origen de esta nueva enfermedad y tampoco pareciera ser un tema de relevancia mundial. 

Lo que sí sabemos con certeza, es lo que vienen repitiendo los científicos y las organizaciones sociales hace varios años…

Se extraen los recursos naturales con el mismo ritmo desde hace más de 50 años, superando la capacidad de carga de los ecosistemas.

Se modifican los usos de la tierra, desmontando y destruyendo los hábitats de millones de especies, con la consecuente pérdida de biodiversidad a tasas sin precedentes.

Se explotan hidrocarburos emitiendo cantidades titánicas de gases de efecto invernadero a la atmosfera, aumentando la temperatura media del planeta.

Todo esto con el afán de la acumulación del capital, del crecimiento económico infinito, a costa de destruir nuestra casa común y de aumentar el PBI. Y un dato no menor: como ya todos sabemos, este último es un indicador económico que poco representa el bienestar y el desarrollo humano.

Si esto continua así, no solo el COVID-19 no será la última de las pandemias, sino que además, la vida tal como la conocemos, cambiará. Para peor, el rumbo que estamos tomando está guiado por tan solo unos pocos, muy poderosos, que nos llevan a la extinción masiva de nuestra propia especie.

 Y aquí es cuando aparece la pregunta ¿Qué podemos hacer nosotros para “salvar al planeta”? Una aclaración imprescindible: Como dice Sergio Federovisky en El nuevo hombre verde (Ed. Capital Intelectual, 2018), “Salvar el planeta es una fórmula de marketing (…) el planeta seguirá orbitando alrededor del sol, aun con nuevas condiciones ambientales que harán imposible la vida sobre la Tierra, pero la humanidad es la que pagará las consecuencias de un modelo arrasador de los recursos naturales, entre ellos, y en primer lugar, el agua, el aire y el clima.”

Podría brindarles un listado inmenso de acciones individuales ambientalmente sustentables que subyacen la idea y que nos hacen creer que de ese modo salvaremos a la sociedad de su colapso. Pero en esta ocasión, prefiero responder este interrogante remontándome otra vez al origen de la fecha que nos reúne hoy. 

Como contamos al principio, esta fecha se origina porque miles de personas con un mismo objetivo común, se expresaron y salieron a las calles reclamando lo que para ellos era una injusticia: la desprotección de la naturaleza. Trabajaron colectivamente en pos de un bien común y, gracias a ello, obtuvieron resultados concretos: nuevos entes regulatorios y una serie de leyes acordes. 

Este evento particular que sucedió en 1970 y que hoy, 51 años después, nos lleva a seguir hablando de este tema, es uno de los tantos en los que se puede visualizar el poder de la organización popular y la importancia de salir a las calles reclamando por nuestros derechos y por lo que nos pertenece.

La historia nos demuestra que todo lo que conseguimos como sociedad fue gracias al trabajo colectivo y a las diferentes organizaciones sociales que cargaron a sus espaldas la indignación de millones de habitantes y lucharon por un mundo mejor. 

Hoy, con el avance de la comunicación y a través de las distintas redes sociales, entendemos mejor que nunca la importancia y las consecuencias positivas que puede tener alzar la voz y expresarse (aunque, personalmente, creo que nada reemplaza ponerle el cuerpo a la lucha).

Lo más importante es comprometernos como sociedad. No subestimar el poder que tenemos si nos agrupamos. Debemos ejercer presión hacia las autoridades que son, nos guste o no, los tomadores de decisiones y los que tienen el poder de desestructurar los conflictos que nuestra realidad hoy demanda. 

Como no se puede defender lo que no se conoce, necesitamos acercarnos a las problemáticas ambientales comprometiéndonos, informándonos, cuestionándonos y siguiendo a referentes en el tema.

Si entendemos que el origen de las problemáticas ambientales se basa en el funcionamiento perverso del sistema capitalista y de cuestiones económicas muy profundas que solo pueden cambiarse con decisión y voluntad política, lo que nos queda es concientizarnos, indignarnos, y de esta manera repudiar lo que nos parece injusto, para defender y exigir lo que nos corresponde.

El reclamo de todo un pueblo puede hacer temblar hasta las cúspides más altas de poder. Seamos ciudadanos activos y hagamos tambalear a las estructuras que, hasta el momento, nos han conducido a la triste situación actual.

 


Contacto: castellano.paula@hotmail.com

 Tópicos: Día de la Tierra, COVID-19, Crisis ecológica, Organización Popular, Ambiente, Reclamo, Pandemias. 

Bibliografía: Federovisky, Sergio (2018). El nuevo hombre verde. Buenos Aires, Argentina. Capital Intelectual. 

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